viernes, 19 de mayo de 2017

Hubieron tiempos en que mis pecados parecían no tener perdón por alguna mente cucufata, hubieron días que los hostigaba pero recibía regalos a cambio, todo parecía ir tan bien pero yo sabía que algo andaba mal ¿cómo puede existir gente que le guste sentirse destruida?, no me importaba seguía derecha.

Hay minutos que pienso que las cosas que se rompen ya no vuelven a su estado original, pero también pienso que existe alguien capaz de repararlas, el mismo que las rompió.

¡Qué hermosos días, horas, minutos!

En algún espacio del tiempo suceden por siempre y no existe arrepentimiento.


Su pequeña alma navega sola,
perdida sin entender que pasó,
¿quién la va encontrar y darle cobijo?
¿será que al fin puede ser libre?
no lo creo, al fin está tranquila,
un alma más en este mundo insano
está demás pienso.

Finalmente sé que está feliz
juntándose con otras pequeñas almas
devorando la mente de sus
progenitoras, es como una maldición
si así quieres verlo.

Una carta al pasado

Tu no sabes que cuando partes
te pareces a las nubes antes de un día lluvioso,
no entiendes que cuando te vas
me dejas una herida que está a punto de sanar.

Yo te observo sonriendo mientras te despides
pero mi sonrisa está dibujada con el lápiz mas claro,
se borra al instante que partes y vuelven mis días grises
para sentirme cuadriculada hasta volver a tus brazos.

Estoy una vez más viendo por la ventana,
de ningún auto bajas tú, los cuento por color
pero soy muy pequeña y me agoto,
de cuclillas voy a la cama con la esperanza
de verte bajar sonriendo una vez más.