Sus lágrimas me despertaron en un charco
me cogieron fuerte de los cabellos y me fueron a buscar a mi casa
y despertaron a los grillos, juntas en un camino interminable estuvimos con los ruidos de su garganta que me hartaban, caminábamos con luz de día
y con lamentos de noche...
tras las sombras del otoño
caímos sin pensar en disgustos, aquellos recuerdos en los que no quieres pensar, aquellas lágrimas que no deseas ver derramar.